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¿QUÉ ES EL
COACHING?

Origen y Definición

Desde la antigua Grecia es posible ver relaciones entre pupilos y maestros que, de alguna forma, podrían interpretarse como la relación entre un coach y un coachee (nombre dado al receptor del proceso de coaching). En particular hablamos de la mayéutica, el método aplicado por Sócrates que consistía en lograr que alumno adquiera conocimientos a través de las preguntas planteadas por el maestro, prefigurando así una de las características nucleares de la disciplina, esta es, dar el espacio para que sea el aprendiz quien elabore su camino hacia el entendimiento.

La palabra moderna Coach, que etimológicamente proviene de coche-carruaje, es tomada desde el mundo de los deportes, traduciéndose, aunque no exactamente, como entrenador.  Los coaches o entrenadores deportivos trabajan con individuos y equipos para que éstos saquen el mayor beneficio de sus conocimientos, de sus competencias y de sus habilidades.

Fueron precisamente entrenadores deportivos los que en un comienzo extendieron la definición del término. En los años 70’s Timothy Gallwey lanza una serie de libros bajo el título The Inner Game, cada uno relacionado a un deporte particular. En ellos, el autor estadounidense propone una metodología de entrenamiento en la que se favorecen una serie de observaciones que evitan juzgar al otro y que apuntan a variables críticas del desempeño del coachee, a partir de estas observaciones, sería el propio coachee quien naturalmente irá modificando su desempeño para ajustarse al logro de sus objetivos.

Esta forma de abordar el entrenamiento deportivo se extendió rápidamente. En este desarrollo cabe mencionar el aporte de cientos de entrenadores anónimos, principalmente de niños y jóvenes, que vieron al deporte como una herramienta complementaria de formación al poseer características que favorecía el moldeamiento no solo del desempeño, sino que también de la personalidad, en especial en casos de personas provenientes de ambientes vulnerables, para quienes el deporte era la metáfora perfecta que reflejaba el logro de objetivos vitales.

La relación entre objetivos deportivos y objetivos de vida se hizo cada vez evidente y no pasó mucho tiempo para la disciplina se extendiera a otros ámbitos, sin perder en ese transito su relación entre una carencia actual y una meta futura.

En los últimos años el Coaching se trasladó a las empresas, a la educación y a las artes, como una herramienta de intervención para el desarrollo de acción efectiva. Un Coach asiste a otra persona (el Cliente) o equipo para lograr lo que por sí mismos no pueden. El objetivo central del Coach es desarrollar la capacidad de acción efectiva del cliente o del equipo.

En el entorno empresarial y personal se entenderá por coaching al proceso interactivo mediante el cual el coach o entrenador y la persona o grupo implicados en dicho proceso buscan el camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados usando sus propios recursos y habilidades.

Se trata, de esta forma, de una estrategia de intervención individual o grupal mediante la que un coach promueve la búsqueda de soluciones a problemas concretos que se encuentren dentro del campo de acción del sujeto o coachee, esto, a través de preguntas que fomentan el autoconocimiento y el empoderamiento, evitando, durante este proceso, imponer ideas, puntos de vista o pautas de acción.

 

Las preguntas son tan relevantes en el contexto del coaching, que esta disciplina incluso podría ser definida como un sistema de preguntas por el cual el Coach (profesional) ayuda al coachee (cliente) a sacar lo mejor de si mismo.

 

Desde el punto de vista teórico, resaltan los aportes de la psicología conductista, cognitiva-conductual, constructivista y humanista. La psicología conductista es aquella que pone a la conducta como centro de su actividad y a los cambios de comportamiento como finalidad última de un proceso; no importan los procesos mentales que dan origen a ese cambio, sino la capacidad del sujeto de conseguirlos. Desde el punto de vista del Coaching, esto se vincula con la necesidad de que los objetivos del proceso se traduzcan en conductas, no basta con “el darse cuenta”, la fuerza movilizadora debe necesariamente dar origen a nuevas acciones. La psicología cognitivo-conductual es la que, reconocimiento la importancia de las conductas externas, comprende que estas son el resultado de procesos cognitivos que deben modificarse para asegurar un cambio estable en el tiempo. El Coaching comprende esto, lo que se refleja en sus esfuerzos en función de que el coachee comprenda la profundidad del proceso y la necesidad de ligar sus conductas con sensaciones significativas. El constructivismo, en tanto, es aquella vertiente que pone énfasis en la capacidad del sujeto de construir su propia realidad y, como parte de ella, sus propios procesos de comprensión. El coach, tal como un psicólogo constructivista, solo entrega pistas, herramientas básicas para esa construcción. Y finalmente está la psicología humanista, aquella que sitúa al individuo en el centro del proceso y lo entiende como un ser complejo que es más que el resultado de la simple reacción a estímulos. El coaching abraza esta óptica al fomentar el respeto por el cliente, reconociendo su capacidad de discernir qué es lo importante y qué es lo accesorio, siendo él responsable de un proceso diseñado para acompañarlo en su toma de decisiones.

 

Lo anterior, sin embargo, no debe llevar a la confusión entre la práctica psicológica y el coaching, cada una con énfasis particular. En este sentido, si bien ambas coinciden en el objetivo común de alcanzar el bienestar del paciente y del coachee respectivamente, elementos tales como el rol de la patología en el proceso y su relación con los objetivos de este (central en la psicología, accesorio en el coaching), su duración y las técnicas asociadas diferencian de manera significativa ambas disciplinas.

 

Las teorías de Abraham Maslow y Carl Rogers, vinculadas al humanismo, también tuvieron gran impacto en las formulaciones teóricas de la disciplina, en particular en lo que se refiere a la necesidad de auto-realización y el impulso innato hacia tal propósito, concordando ambos en que las personas son eminentemente “buenas” y capaces de auto-actualizarse en sus propósitos. Aldous Huxley, escritor y filósofo inglés, se vinculó con Maslow a través del Movimiento del Potencial Humano (Human Potential Movment), grupo que abogaba por poner en relieve la posibilidad de todos los hombres de alcanzar estados superiores de calidad de vida, felicidad, creatividad y plenitud.

 

Luego del movimiento humanista surgen los aportes de la Ontología del Lenguaje, asociada a los estudios filosóficos de Heiddeger en relación con la naturaleza del Ser, y particularmente con los trabajos de Humberto Maturana y sus herederos, Fernando Flores, Julio Olalla y Rafael Echeverría. Esta vertiente de pensamiento será estudiada en profundidad más adelante, por lo que solo cabe adelantar que se vincula al rol del lenguaje en el proceso de conformación e interpretación de realidad. En cuanto al Coaching Personal, es Leaonard Thomas (1955 – 2003), quien puede ser considerado uno de los máximos exponentes del, llevando el poder de esta herramienta a las vidas cotidianas de los individuos, contribuyendo a la popularización de la herramienta.

 

Finalmente, es relevante mencionar los aportes teóricos de la Escuela Internacional HumanCapital.work, institución que, a través de los estudios de Joyce Veloso, se ha convertido en un referente en el desarrollo de una metodología integrativa, ágil y eficiente. Hablamos del Coaching Profesional, heredero de las escuelas europeas que enfatizan el logro de objetivos, pero que ha tenido un desarrollo propio caracterizado por su capacidad de reunir en un mismo entramado teórico los aportes de distintas disciplinas y las miradas de los más importantes referentes históricos, esto, con la finalidad de que aquellos formados en nuestra Escuela Internacional cuenten con los recursos para enfrentar una amplia gama de desafíos, promoviendo una proceso integral de formación basado en la consecución de metas medibles. A lo anterior, se suma la incorporación del concepto de Competencias Profesionales proveniente del mundo del Desarrollo Organizacional, cuya comprensión y manejo permite enfocar los esfuerzos del proceso de Coaching hacia el desarrollo de habilidades capaces de brindar las herramientas que nos permitirán sobresalir en contextos laborales, sin olvidar que este éxito se relaciona con un proceso de búsqueda personal que nos entrenará también para el logro de objetivos cotidianos.

 

Entendemos por Coaching Profesional, por lo tanto, a aquel proceso de Coaching movilizado por objetivos claros, con un abordaje eficiente, utilizando herramientas teóricas contingentes y enfocado en el desarrollo de Competencias Profesionales medibles.

¿Dónde puedo estudiar coaching?

 

En instituciones serias que cuenten con docentes de prestigio con probada experiencia en su estudio y utilización, destacando, entre ellas, la Escuela Internacional HumanCapital.work con los siguientes cursos  y certificaciones disponibles:

Certificación Internacional Coaching Profesional: https://www.humancapital.work/certificacion-coaching-2023